Ciencias Aplicadas a la Industria: Cincuenta años de un crecimiento que no se detiene

Actividad Académica. | Publicada el 21 DE FEBRUARY 2011, 11:18

Visitamos la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria de la UNCuyo porque este año cumple cincuenta años de vida y de crecimiento ininterrumpido. Conocé en esta nota el desarrollo de una institución que enorgullece a San Rafael por Martín Rostand

Ciencias Aplicadas a la Industria: Cincuenta años de un crecimiento que no se detiene

A propósito de que este año, la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria de la Universidad Nacional de Cuyo cumple 50 años de existencia decidimos hacer una visita institucional a esta prestigiosa casa de altos estudios, que en estos diez lustros se ha transformado en un emblema de la educación y también es muestra de la excelencia que alcanza la sociedad sanrafaelina en algunos aspectos.

Consultando el sitio web que la FCAI tiene, nos enteramos de que esta es una de las más jóvenes de las Facultades de la Universidad Nacional de Cuyo, habiéndose aceptado su incorporación como tal en la Asamblea Universitaria del 15 de diciembre de 1993. Sin embargo, esta Casa viene funcionando desde el año 1961, inicialmente como Instituto Tecnológico Superior San Rafael (Provincial) y a partir de fines de 1964 como Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria, dependiente de la provincia creada mediante Ley 3157, contando con dos carreras: Ingeniería en Industrias de la Alimentación e Ingeniería en Petroquímica y Mineralurgia. Fue incorporada como Facultad de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) en la Asamblea Universitaria del 15 de diciembre de 1993.

Su historia es riquísima y llena de particularidades, pero para conocer el presente de la institución, nos reunimos con su decano, el Magister Ingeniero Roberto Battistón, quien nos recibió muy amablemente en su despacho.

Battistón es egresado de la misma casa, y esta circunstancia junto al hecho de que también fue amigo y condiscípulo de Favio Tarántola, quien lo antecedió en el Decanato, carga emocionalmente el compromiso que el actual Decano siente con la Facultad.

Entrañable amigo de Tarántola, fue su “compañero de estudios, pero también su compañero de sueños”,  como él mismo relató el día que le tocó despedirlo por última vez,  en el hall del nuevo edificio de la Facultad.

El espíritu de esa amistad entre dos hombres profundamente comprometidos con su institución y con la sociedad en la que se desenvuelven, está presente en toda la Facultad.

La cordialidad en la atención de la Secretaria mientras esperábamos al Decano, los cuchicheos de los alumnos frente a nuestra cámara de fotos, la amable y respetuosa convivencia que se percibe entre los profesores y el personal administrativo, dan muestras de que todos allí tienen muy claro que cada uno de ellos es una suerte de engranaje en una maravillosa y gigantesca maquinaria que se nutre de los aportes personales,  y en el brillo y esplendor que muestra hoy, recompensa en cuotas de orgullo y satisfacción la entrega de cada uno de los individuos que la componen.

Justamente, sobre este concepto empieza a desarrollarse nuestra charla, ya que Batistón está a punto de cumplir su mandato como Decano, y se avecina el proceso de renovación de autoridades, que es en sí mismo un ejemplo de vida democrática y por la importancia, amplitud y complejidad que tiene, es pilar y sostén de la mismísima República.

“El próximo 29 de abril se reunirá la Asamblea para renovar sus autoridades y allí cumpliremos nuestro ciclo”, dice Battistón explicando que en cada facultad al decano y al vice lo elige un claustro conformado por los profesores titulares y asociados, alumnos, personal adjunto y de apoyo académico, egresados, y personal auxiliar de docencia; en general son trece claustros que emiten su voto para elegir a sus propias autoridades. Están allí, desde el profesor más encumbrado, hasta el ordenanza que limpia por las noches, vertiendo su opinión a través del voto para participar en el gobierno de la Casa común.

Todos los Consejos Directivos de cada Facultad se reúnen en la Asamblea para elegir las nuevas autoridades de la Universidad, con la particularidad que para ese cargo es elegible cualquier profesor de una Universidad Pública de cualquier lugar del país. Batistón cuenta como anécdota que alguna vez, en los albores de nuestra recuperada democracia, al no haber acuerdo en las votaciones, algunos votos los recibía Federico Storani, por ser profesor de una Universidad Pública, dando un claro mensaje político con esos votos.

Battistón cree que la universidad no tiene por qué tener el mismo signo político del gobierno, aunque no tiene nada de malo que así sea, “porque nos necesitamos mutuamente, los políticos y nosotros, pero necesitamos tener una autonomía responsable en el claustro universitario para cumplir mejor con nuestro cometido”.

“Porque nos preocupa la inserción laboral de nuestros alumnos, pero fundamentalmente, porque nos interesa satisfacer la demanda que la sociedad nos hace, como formadora de técnicos y profesionales, hemos desarrollado un estudio que busca conocer esas necesidades, y sus resultados nos han demostrado que el país necesita más ingenieros. La situación no nos sorprende, porque advertimos claramente en nuestros alumnos, que cuando terminan el cursado de sus materias y antes de recibirse, van a hacer las pasantías en las empresas que los capacitan para su desempeño práctico, nos cuesta traerlos de regreso para que formalicen y completen su curso universitario, porque les llueven las ofertas laborales ”, explica.

“ De cualquier manera, en la mayoría de los casos, conseguimos que los chicos se reciban, pero este pulsar sobre las necesidades de la sociedad, nos ha llevado a rescatar un antiguo proyecto que estamos a punto  de reflotar”, anuncia con orgullo.

Una noticia realmente importante.

Ese proyecto al que se refiere Battistón, es ni más ni menos que el CUN, o Centro Universitario del Nevado. Los que tengan la suficiente cantidad de años, y la buena memoria necesaria, recordarán aquella importante estructura, que quedó abandonada sobre la calle Tirasso, entre la Escuela Iaccarini y el Parque General Perón, como la sede de aquél ambicioso proyecto que finalmente quedó trunco.

A partir de la sinergia que se ha generado entre la UNC y la Tecnológica Nacional, nos cuenta que se logró recuperar el terreno, que fue fraccionado por partes iguales para cada Universidad y que será sede de este nuevo proyecto que llevará el mismo nombre con el que fue fundado.
“En ese predio estamos pensando instalar un parque tecnológico que tenga como base la investigación y fundamentalmente, la transferencia de conocimiento hacia las empresas y la sociedad. Y ya hay una empresa que está comprometida a apoyar y desarrollar el proyecto, que en su primera etapa intentará encontrar la generación de energías alternativas.
Lo siguiente será solucionar el problema Bio que hoy tiene el planeta, en áreas tan disímiles como pueden ser la extracción de recursos a través de la minería pesada, o la manipulación y conservación de alimentos”

“La iniciativa no sólo está abierta a las dos universidades locales, sino también a las empresas, y a todas las casas de estudios del país y aún del extranjero, y en este punto nos está dando una ayuda importantísima el Dr. Aldo Bocaccini, sobre todo en esta parte Bio que expresábamos, ya que el es un investigador cada día más prestigioso en el ámbito de la Biotecnología”, expresa con entusiasmo el Decano.

La Facultad luce espléndida

Cualquiera que se dé el tiempo para caminar por los pasillos y los patios de la Facultad de Ciencias Aplicadas por estos días, apreciará un esplendor realmente envidiable. Un clima de sana efervescencia se contagia desde los grupos de nuevos estudiantes que están cursando su preuniversitario, mientras se aprecia un orden y una limpieza que muestran el trabajo que realiza todo el personal de la UNC con los más jóvenes, para crear en ellos el sentido de pertenencia que los hace cuidar de todo lo que la institución les ofrece.

“Nos preocupa mucho crear un ámbito en el que los chicos se sientan totalmente contenidos.  En ese sentido, ha sido fundamental la creación y apertura del comedor universitario, porque allí, además de compartir algo tan especial como el alimento, los chicos perciben que esto es un hogar y ellos son como una gran familia. De hecho, eso nos genera algún que otro problema, porque más de un chico pasa muchas horas en la Facultad, y es porque se sienten mejor aquí, que en sus casas. Eso nos provoca  sensaciones encontradas, porque por un lado nos alegra al confirmar que hacemos bien nuestro trabajo, pero al mismo tiempo, nos muestra un problema social y de contención afectiva y emocional de los jóvenes que nos cuesta mucho abordar".

"Por eso tenemos un gabinete psicológico, que trabaja muy estrechamente con los alumnos y hacemos todo para que los chicos tengan lo que necesitan; las computadoras, los libros, los laboratorios, hasta el entretenimiento para esparcir un poco sus mentes. Intentamos que los chicos cubran todo el espectro de su actividad aquí y vuelvan a sus casas, poco menos que a dormir”.

También nos explica Battistón, que en el proyecto del CUN, “está contemplada  la posibilidad de crear un Campus de deportes donde también exista una residencia universitaria para que los chicos de otras provincias o de nuestros propios distritos puedan, además de realizar sus actividades físicas y de esparcimiento, albergarse y estudiar”.

Una infraestructura impresionante

Nuestra charla continua en el ámbito de la Facultad, recorriendo sus instalaciones para conocer una espaciosa y muy moderna biblioteca, que cuenta con una sala de lectura en la que además de amplios escritorios y mesas de trabajo, los alumnos también tienen computadores disponibles para que a través de Internet, puedan acceder a la información que necesiten.

Los laboratorios son un lugar especial, sobremanera para la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria, porque en ellos los estudiantes pasan la mayor parte del tiempo en su aprendizaje práctico, pero también lo son en esta nueva etapa de la que nos habla el Ing. Batistón “en la que pretendemos ser formadores de personas, pero también formadores de futuro”.

En uno de los laboratorios, encontramos a Gabriela Merín (Foto), nieta de Don Reynaldo Merín, cuyo nombre lleva una de las escuelas técnicas de San Rafael, egresada de la Facultad y doctorando en este momento, en el que preprara su tesis, investigando y desarrollando su trabajo sobre levaduras para la industria enológica.

La planta piloto de la Facultad es también modélica, con sus bancos de pruebas y especialmente con una gran paila de cobre recuperada de una chacarita por la iniciativa de un alumno, que la instaló en un banco especial y la puso en funcionamiento. En ella los alumnos de los años superiores elaboran un exquisito dulce de leche con cuya venta financian sus viajes de estudio, según nos explicó la Directora de Extensión,  Lic. Viviana Brú.

Las aulas informáticas son una característica distintiva de la Facultad, con más de 300 computadoras disponibles para que los alumnos puedan investigar y desarrollar sus trabajos prácticos  sin ningún tipo de limitaciones en cuanto al acceso al conocimiento.

Son 12.000 metros cuadrados en donde además de Ciencias Aplicadas, también funciona Ciencias Económicas y otras delegaciones de la UNCuyo, como Filosofía y Letras u Odontología, con algunas de sus tecnicaturas.

Realmente, la visita y el recorrido por las instalaciones, se transforma en una experiencia sorprendente para los que no la conocen, como nos sucedió a nosotros, porque se toma real conciencia de la envergadura que la instalación tiene y el amplio espectro de conocimiento e investigación que la institución desarrolla.

El Futuro

El porvenir es el tópico con el que cerramos nuestra conversación con el Decano, “porque es lo que más nos preocupa, y de hecho, hoy nuestro mayor compromiso está en formar los cuadros que nos van a reemplazar en la conducción de la Facultad y de la Uniersidad en General.

Además de hacernos carne del concepto que el actual Rector ha impreso en su gestión, cual es el de llevar la Universidad al territorio, y por eso el desarrollo del CUN como proyecto, intentamos que los jóvenes que hoy se están formando, lleguen a los puestos de mando lo más rápidamente posible y con el mayor caudal de conocimiento que puedan adquirir, porque de esa manera habremos asegurado un recambio generacional con un potencial mucho más amplio del que nosotros pudimos cristalizar.”

“Justamente en cuanto al potencial en el desarrollo de este proyecto, creemos que no tiene límite visible en cuanto a su expansión, y de la misma manera en que el proyecto Pierre Auger, sirvió para que Malargüe generara una comunidad científica de primer nivel internacional, nostros queremos que San Rafael también se convierta en un polo en cuanto a la investigación científica aplicada a nuestras industrias.”

También creemos que esta sinergia lograda con la Universidad Tecnológica Nacional a partir de la conjunción que se dio entre Horacio Pessano y Favio Tarántola es un modelo que servirá de ejemplo a todo el país. Nos parece un contrasentido tener que hacer una doble inversión, si aquí hay algo que los alumnos de la Tecnológica puedan usar. Es un compromiso y un camino que ambas Universidades hemos emprendido con el aval de nuestros Consejos Directivos, y que no tiene retorno. Por ese camino, transformaremos el futuro que hoy visualizamos, en presente para los que vengan después que nosotros”

Ni más ni menos que lo mismo que hicieron quienes fundaron la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria.

Hoy vivimos como maravilloso y promisorio presente, aquél futuro que visualizaron los pioneros que fundaron esta casa en 1961.

Honor para ellos, para sus memorias y para el generoso legado que nos dejaron, y que hoy arde en los corazones de todos quienes trabajan en su comunidad educativa, bajo la conducción del Ing. Roberto Battistón.

Gracias a todos, por todo lo que hacen por nuestros jóvenes y sus futuros, que es la mejor forma de resguardar el futuro de nuestra comunidad.



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